Los propósitos de año nuevo me están volviendo loco. Son una locura. Nos hacemos grandes promesas a nosotros mismos de todas las cosas que vamos a hacer y ser durante los próximos 12 meses y ni una sola vez hemos hablado con alguien, por ejemplo, en agosto, para ver como van nuestros propósitos que nos fijamos en Año Nuevo. Solo nos volvemos a acordar en diciembre, cuando nos damos cuenta de su incumplimiento y nos los volvemos a proponer para el siguiente año. Y así siempre (con excepciones).
Aunque los propósitos de Año Nuevo sean todo un reto para mi, todavía me ilusiona esa sensación fresca, de borrón y cuenta nueva, que viene adherida al comienzo de un nuevo año. Tengo ganas de conseguir algo nuevo, de vivir cada momento, de lo que sea, pero que me llene y pueda terminar el año diciendo lo bueno que ha sido. Sin embargo, algo sucede alrededor del mes de febrero… La vida se interpone en tu camino con un atractivo sonido perezoso que te ataca de nuevo.
Si te sientes de la misma manera que yo, tengo una idea para nosotros. Quiero probar algo diferente: un solo propósito, de gran capacidad mental. ¿Estás preparado?
Cree en ti mismo
Boom. Es así de simple. La fe en uno mismo es la única base que se necesita para llevar a cabo cualquier cosa. Tenemos que desterrar el miedo al fracaso y pasar de la envidia que bloquea nuestra propia y especial luz. En definitiva, tenemos que desterrar esas actitudes que lo único que hacen es poner piedras sobre nuestro propio camino.
Cree. En esta ocasión no estoy hablando de una falsa confianza, estoy hablando de creer en tu instinto, escuchando tu corazón, al igual que tu cerebro, e imaginando ese momento de “¡Oh si!” en lugar de sucumbir al “¡Oh no!”, el cual siempre estará siempre en tu cabeza en mayor o menor medida, pero aprende a controlarlo.
Cree. En esta ocasión no estoy hablando de una falsa confianza, estoy hablando de creer en tu instinto, escuchando tu corazón, al igual que tu cerebro, e imaginando ese momento de “¡Oh si!” en lugar de sucumbir al “¡Oh no!”, el cual siempre estará siempre en tu cabeza en mayor o menor medida, pero aprende a controlarlo.
"Es la repetición de afirmaciones lo que lleva a creer. Y cuando el creer se transforma en una convicción profunda, las cosas comienzan a suceder". Muhammad Ali
Convicción. Me encanta esa palabra. Significa una creencia fija o firme, y eso es lo que todos necesitamos. No es sólo algo que piensas en tu cabeza, sino una verdadera convicción que te lleva a la acción. De esta manera, el presente propósito a creer en si mismo no es del todo mental. Debes de hacer algo. Hacer un montón de cosas, de hecho. Dígase así mismo que puedes hacerlo, y luego hazlo. Toma las medidas necesarias para llevarlo a cabo, levántate del sofá, envía ese correo electrónico que necesitas, aplica para ese trabajo que tanto deseas… Lo que sea necesario para poner las ruedas de tu vida en movimiento.
Creer en ti mismo debe ser tu único propósito de año nuevo, ya que con eso tendrás exactamente lo que necesitas para llevar a cabo todos los objetivos que se te presenten a lo largo de todo el año. Los planes cambian, también lo hacen los sueños y metas. ¿Pero confiar en ti? Eso es un propósito que hay que mantener de por vida.
